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miércoles, 3 de mayo de 2017

Vacaciones con alergicos

Vacaciones con alergia a alimentos

Ya sea al Caribe, al Mar del Norte o a la casa del pueblo que está a 50 km, las vacaciones suponen una aventura y una ruptura con nuestra rutina diaria. También puede ocurrir a veces que sea la familia la que aproveche las fiestas para venir a visitarnos; los abuelos, tíos, primos, se unen a nuestro día a día y originan una serie de "alteraciones" en la convivencia de nuestro hogar.
Si esto supone una situación diferente para cualquier persona, en el caso del alérgico todavía más. Toda su estructura se tambalea y la vigilancia se afloja, sin embargo el peligro permanece siempre porque no podemos olvidar que la alergia no hace vacaciones.
De todos los tipos diferentes de alergia, es la de los alimentos la que nos produce más estrés cuando salimos fuera de casa. Al cambiar la rutina es cuando se produce el miedo a una equivocación.
Organizar un viaje teniendo en cuenta los cuidados para prevenir una reacción alérgica a alimentos puede ser una tarea difícil y preocupante, pero no es imposible. En esta entrada del blog os quiero transmitir tranquilidad, siguiendo una serie de consejos básicos todos los alérgicos a alimentos podréis disfrutar del verano sin sobresaltos.
Allergy Translation
Existen diversos factores a tener en cuenta para hacer un viaje si tienes alergia a alimentos:
1. El conocimiento sobre tu enfermedad te da seguridad:
  • Antes de embarcarte en una aventura debes conocer muy bien el tipo de alergia que tienes, los alimentos responsables de la misma, su manejo, cómo prevenirla y sobre todo como tratarla en caso de reacción.
  • Estos conocimientos son transmitidos por tu médico alergólogo. Pregúntale siempre todas las dudas que te puedan surgir antes de marchar.
2. La elección del destino: al irte de vacaciones saldrás de tu "zona de confort" y es importante que tengas en cuenta varios factores a la hora de decidir tu lugar de vacaciones:
  • En caso de que se hable otro idioma, el dominio que tengas del mismo, o al menos del inglés.
  • La gastronomía y las tradiciones de la zona de destino.
  • El tipo de viaje: no es lo mismo un viaje de estudios o campamento con profesores y amigos, que un viaje en familia o en solitario.
  • Si no organizas tú directamente el viaje asegúrate que la persona (amigo, profesor, familiar) que lo organiza conoce los requerimientos de la alergia a alimentos y tus necesidades de prevención.
3. La medicación:
  • Viaja siempre con un informe médico actualizado donde conste tu alergia y la necesidad de llevar tratamiento (especialmente adrenalina autoinyectable). Deberás mostrarlo en los controles de seguridad.
  • Un botiquín de viaje resistente y ligero que situarás en los lugares más frescos y secos posibles. Debes tenerlo siempre a mano para poder acceder a ellos de forma rápida y fácil. NUNCA deben ir en la maleta. Siempre fuera del alcance de los niños.
  • También es aconsejable llevar un juego de medicamentos extra en el equipaje de mano de otra persona que viaje en el grupo, para prevenir una posible pérdida del propio.
  • Todos los medicamentos deben estar etiquetados, acompañados de sus recetas médicas, en sus envases originales, con sus prospectos y sabiendo la fecha de caducidad exacta. Toda esta información será muy útil para el personal médico del país de destino.
  • Es recomendable saber los nombres genéricos de los medicamentos, es decir, los nombres de las sustancias químicas o principios activos que contienen, por si hay que comprarlos en otro país, ya que es posible que se vendan con nombres o marcas comerciales diferentes.
  • Si la persona es adulta debe enseñar a su compañero/o a un familiar a poner la adrenalina. Si es un niño, todos los familiares que lo rodean deberían saber ponérsela.
  • Si viajas en avión, barco o tren, lleva encima siempre el informe médico exponiendo la necesidad de llevar el autoinyector de adrenalina en el equipaje de mano, así como tu tipo de alergia y el tratamiento en caso de emergencia.
  • Infórmate sobre la asistencia sanitaria que hay en el lugar de destino. Tienes que conocer dónde acudir y a qué teléfono llamar en el caso de una emergencia médica. Muchos hoteles suelen ofrecer información sobre ello.
  • Es recomendable siempre llevar el informe médico traducido al idioma del país de destino o al inglés. Es importante que la persona con alergia lleve un brazalete o medalla de alerta médica, así como una tarjeta de alerta médica en inglés o en el idioma del país a visitar.

Al final de este artículo encontrareis varias direcciones de internet disponibles para poder realizar dicha traducción y haceros tarjetas de viaje personalizadas con vuestras alergias en diferentes idiomas.
4. La comida y las compras durante el viaje:
  • Lleva en el equipaje comida apta al menos para un día por si tienes dificultades para adquirir productos seguros en el país al que viajarás.
  • Si vas en avión, barco o tren, pide a la compañía información sobre como tratan la alergia a alimentos. Si sirven comida informa previamente sobre tus necesidades.
  • Debes disponer de un vocabulario básico para leer las etiquetas si tienes que comprar en cualquier supermercado, y también para comer fuera. Ten preparadas unas cuantas frases básicas que te permitan informar o advertir de tus necesidades y explicarlas mejor.
  • Desde el 13/12/2014 los establecimientos de restauración colectiva de la Unión europea deben ofrecerte información alimentaria sobre sus productos. Especialmente deben informarte sobre los alérgenos de declaración obligatoria relacionados en el Anexo del reglamento sobre Información alimentaria al Consumidor UE1169/2011. En el siguiente enlace disponéis de información al respecto: http://www.aepnaa.org/podemos-ayudar/normativa-etiquetado-e-informacion-al-consumidor-25Este enlace se abrirá en una ventana nueva
  • Recuerda que la legislación donde se obliga a la información sobre alérgenos alimentarios en establecimientos y en el etiquetado, sólo es vigente en la Unión europea. Si viajes a otros países fuera de la UE debes tener en cuenta su legislación sobre etiquetado.
  • Prepara varias copias de documentos o tarjetas donde se explique la alergia que sufres y los alimentos que debes evitar en la lengua del país o en inglés. Asegúrate que tu interlocutor ha comprendido lo que intentas explicarle. Las tarjetas plastificadas son un formato ideal.
  • Habla con el responsable del establecimiento y aclara que la alergia no es una "preferencia" ni una "aversión" a un alimento. La prevención es una necesidad ya que tu vida está en juego.
  • Si dudas sobre la atención que recibirás ofrece la posibilidad de aportar tu propia comida o pide lo más básico en condiciones de seguridad.
  • Ante la más mínima duda el sentido común nos ayuda y siempre funciona la siguiente recomendación: NO COMAS, NO MANIPULES NI COMPRES NADA DE LO QUE NO ESTÉS ABSOLUTAMENTE SEGURO.
SI TENÉIS ALERGIA A ALIMENTOS Y OS MARCHÁIS DE VIAJE NO OS PODÉIS OLVIDAR:
  1. Informe médico actualizado
  2. Seguro médico en regla
  3. Tarjeta con los alimentos prohibidos en el idioma correspondiente
  4. Medicación necesaria en caso de reacción pautada por el especialista (antihistamínicos, corticoides, broncodilatador, adrenalina). Llevar mínimo dos dispositivos de adrenalina autoinyectable.
  5. Llevar siempre la medicación en un bolso de mano con el informe médico correspondiente.
Familia_Vacaciones

Os dejo algunos enlaces de interés que os pueden servir de ayuda para planificar con seguridad y disfrutar plenamente vuestras vacaciones.
Páginas webs para poder realizar tarjetas en todos los idiomas:

Consejos en la web de la Academia Europea de Alergia. Incluye un modelo de informe médico para viajar en avión con autoinyector de adrenalina:

Diccionarios gratuitos relacionados con Alergia en numerosos idiomas:

Información sobre hoteles y restaurantes adaptados para personas alérgicas:

Fuente: https://www.quironsalud.es/blogs/es/alergia-dia/vacaciones-alergia-alimentos

lunes, 10 de abril de 2017

Reacciones adversas a aditivos

Reacciones adversas aditivos

Los aditivos alimentarios son uno de los grandes descubrimientos que han hecho posible avanzar en la conservación alimentaria, así como conseguir mejoras en el proceso de elaboración de los alimentos y crear nuevos productos que de forma natural no podrían obtenerse.
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Fuente: http://nutry.es/wp-content/uploads/2015/12/legislacion-aditivos.jpg
El Código Alimentario español considera como aditivo alimentario a toda sustancia que se añade intencionadamente a alimentos o bebidas sin el propósito de cambiar su valor nutritivo, con la finalidad de modificar sus caracteres, técnicas de elaboración o conservación o para mejorar su adaptación al uso a que son destinadas.

Los aditivos llevan usándose desde hace años y su empleo se ha convertido en una práctica habitual de la industria. Como consecuencia, la población ha incrementado notablemente la exposición a los mismos, particularmente en alimentos procesados, lo cual ha contribuido a crear un nuevo entorno en el intestino, favoreciendo el desarrollo de reacciones adversas.
Se calcula que existen unas 20.000 sustancias con estas características y más de dos terceras partes de los productos que consumimos diariamente los contienen.
Su Naturaleza es variable siendo algunos naturales y otros de síntesis,  y aunque generalmente son proteínas en diferentes formas, también pueden ser polisacáridos o grasas complejas.
Los aditivos alimentarios pueden clasificarse en 3 grandes grupos según su función principal. Hay que tener en cuenta que algunos de ellos pueden cumplir más de una función:
  1. Aditivos que alteran las características físicas o físico-químicas de los alimentos.
  2. Aditivos que alteran las características sensoriales (sabor, color, olor, etc) de los alimentos.
  3. Aditivos que alargan el mantenimiento de los alimentos.
Las reacciones adversas que pueden producir se dividen en 2 grandes tipos:
  1. Reacciones alérgicas mediadas por un mecanismo inmunológico: Los más frecuentemente implicados son los colorantes, sobre todo del tipo azoico.
  2. Reacciones de intolerancia o idiosincrasia, de mecanismo no inmunológico, en la mayoría de casos desconocido. Aunque no existen grandes estudios que lo demuestren parece ser que la gran mayoría de reacciones a los aditivos alimentarios pertenecen a este segundo tipo, es decir, reacciones de intolerancia más que de alergia en sí misma.
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Fuente: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgTqhuOS-6VPMe22O4-XKbq-PB-FSJI7hyphenhyphenApaFnc3t3F7PEU95srv_7z24Fr6orpbJrQwWYGLwjoIFUtTp8Ma5TSFkBcxHshlRBXE0hANo_hpE79HrwIos0NTlas28Ua5Ag4PBbjI3VuLIZ/s1600/esencias+006.jpg
CLÍNICA
La sintomatología clínica atribuida a los aditivos alimentarios es muy amplia siendo los síntomas más comunes aquellos que afectan al aparato respiratorio (particularmente asma y rinitis) y la piel (urticaria y angioedema, dermatitis de contacto, etc).
En casos extremos, consumir un alimento al cual una persona está muy sensibilizada puede llegar a causar una reacción de gravedad, llamada anafilaxia.
Los colorantes son los aditivos mas frecuentemente implicados en reacciones, de ellos la tartracina (colorante amarillo) es el mas relacionado con urticaria crónica y asma.
Entre los conservantes, se ha demostrado que los sulfitos (comidas preparadas, deshidratados) pueden producir cuadros asmáticos, cuadros anafilácticos y eritema. Los benzoatos (bebidas carbonatadas, zumos) han sido relacionados como causantes de urticaria y angioedema.
El glutamato monosódico es el responsable del "síndrome del restaurante chino" y los nitritos pueden producir intoxicación y metahemoglobinemia.
PREVALENCIA
Se estima que entre un 5-10% de urticarias crónicas en población adulta se deben, al menos en parte, a algún tipo de reacción adversa a aditivos y en niños existen series con cifras incluso superiores de frecuencia.
DIAGNÓSTICO
El estudio de la alergia a aditivos es difícil, por varias razones:
  • No es una patología frecuente.
  • En la mayoría de los casos se desconoce el mecanismo productor.
  • No existen extractos estandarizados para la realización de pruebas excepto para unos pocos como la Eritrosina(E 127), el Rojo cochinilla (E 124), la Tartracina (E 102), etc.
En ocasiones, como la alergia puede presentarse a lo largo de la vida, es posible que los primeros síntomas se confundan con una intolerancia a los alimentos. La intolerancia a los alimentos se refiere a una respuesta física anormal a un alimento o aditivo alimentario que no debe confundirse con una reacción alérgica. La diferencia con la alergia es precisamente la no participación del sistema inmunológico. En consecuencia, deberá ser siempre un médico alergólogo el que realice el diagnóstico e instaure el tratamiento más adecuado.

TRATAMIENTO Y CONSEJOS
Los aditivos alimentarios son sustancias que se emplean para una mejora de las características de los alimentos. Dado que un cierto número de ellos no posee ninguna propiedad nutritiva, han de ser completamente inocuos en las concentraciones habitualmente empleadas. No obstante, debido a que su implicación en cuadros alérgicos se ha relacionado científicamente, se hace necesario acotar mejor las concentraciones, los grupos de población y los niveles de consumo aceptables.
Aunque se han intentado varias formas de tratamiento, hoy en día se sabe que el único método eficaz es hacer una buena dieta de exclusión del aditivo o aditivos implicados, lo cual a menudo no es nada fácil debido a la gran distribución de los mismos y a los defectos del etiquetado de productos.
En el caso de los aditivos, los procesos agudos están más relacionados con intolerancias que no con alergias. Normalmente estas reacciones se deben a consumos excesivos o a una especial sensibilidad en los consumidores. Entre los diversos aditivos a los que conviene prestar atención destacan:
  • Colorantes: elevado consumo, sobre todo de tartracina puede inducir la aparición de síntomas alérgicos o similares a los alérgicos, aunque a un reducido grupo de población sensible.
  • Benzoatos: sustancias que pueden dar lugar a reacciones de sensibilización o de intolerancia.
  • Aspartame: Induce a problemas, pero sólo en individuos sensibles, por lo que se hace necesario leer las etiquetas, a fin de prevenir su consumo en fenilcetonúricos.
  • Glutamato monosódico: conocido aditivo causante del llamado síndrome del restaurante chino; causa afecciones en personas sensibles tras el consumo de cantidades muy elevadas de aditivo.
  • Otros: se han descrito conservantes como los nitritos o los sulfitos como potencialmente inductores de reacciones de intolerancia.
Se recomienda siempre limitar al máximo el consumo de productos industriales.
También es muy recomendable que el alérgico porte, en un brazalete, pulsera o chapa identificativa, con letra clara y bien visible, su calidad de alérgico y a qué alimento en concreto lo es.
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Fuente: http://estaticos.elmundo.es/assets/multimedia/imagenes/2014/01/28/13909396314813.png

Se debe consultar al médico especialista la conveniencia de llevar adrenalina autoinyectable (ALTELLUS o JEXT), y que paciente, familiares y cuidadores tengan el entrenamiento necesario para su administración. Ignorar
Se debe advertir siempre al médico y al farmacéutico la condición de alérgico y, aún así, ante cualquier medicamento, se debe leer cuidadosamente el prospecto en el apartado de composición.

Fuente: http://www.aepnaa.org/alergia/reacciones-adversas-aditivos-78

viernes, 7 de abril de 2017

Tartrazina, el ingrediente escondido detrás de muchas de nuestras alergias




Tartrazina


Soy alérgica a las bebidas carbonatadas desde los 4 años, en mi casa la paella siempre tuvo que ser con pimentón y nada de comerla fuera, recientemente no tomo chorizo ( con lo que me gusta ) y resulta que el causante de todo esto y más es:


Tartrazina


Lo llaman azafrán, pero realmente quieren decir “tartrazina”

Originalmente el color amarillo del arroz de las paellas se conseguía con el valioso azafrán, el cual le otorgaba un sabor y un color muy característico y le añadía nutrientes de calidad. Lo que generalmente hoy en día se añade (a veces en cantidades altas y sin una medida) a la paella para conseguir su color amarillo es realmente un colorante alimentario artificial autorizado llamado tartrazina. Es decir, literalmente se pinta el arroz con tartrazina la cual en pequeñas cantidades se considera inocua. Resaltamos “pequeñas cantidades”, porque su toxicidad surge en la suma de todos los alimentos sólidos y líquidos que la contienen y que consumimos diariamente. Pueden llegar a ser tantos, que la concentración en el cuerpo de tantrazina llegue a ser causante de severas patologías.
La tartrazina está muy presente en la comida española como un ‘azafrán artificial’ y se vende en los supermercados en expendedores de especias culinarias como ingrediente o aliño (especia) de guisos, sopas, salsas, paellas, etc…
La tartrazina está también presente en refrescos, purés instantáneos, pastillas de caldos (tipo Knorr o Maggi), patatas fritas de bolsa, aperitivos (ganchitos, etc.), repostería, cereales para el desayuno, sopas instantáneas, pastas, jugos, productos de pastelería, flanes, gelatinas, postres, galletas, derivados cárnicos (embutidos, salchichas), conservas, vegetales, helados y caramelos (y un largo etcétera). Hasta pollos que se venden como ‘pollos de corral’ han sido en los últimos días antes de sacrificarlos, alimentados con altas cantidades de tartrazina para que su grasa sea amarilla, como eran los pollos y gallinas de antes.
Está certificada como un colorante artificial y es usado también en medicinas y productos cosméticos. Pero…

¿Qué es realmente la tartrazina?

Es un colorante alimentario de color amarillo intenso que tiene cierto parentesco químico con la aspirina. La tartrazina (tartracina o tartracine) como colorante aparece en las etiquetas de los productos que lo contienen con los códigos E102 (Unión Europea) y Amarillo 5 o Yellow 5 (FDA-USA). Su tono amarillo anaranjado intenso se mezcla con otros colorantes alimentarios de tonos como el azul brillante, consiguiendo diversas tonalidades verduzcas, lo que hace de este colorante un producto muy valorado y al que se recurre con frecuencia en la elaboración de muchos productos alimentarios.

La tartrazina y nuestra salud

La tartrazina puede llegar a producir tos espasmódica, crisis asmáticas en personas alérgicas a la aspirina, rinitis alérgica, picazón cutánea, insomnio o trastornos del sueño e hiperactividad. La tartrazina está relacionada con un gran porcentaje de los casos de síndrome de ADHD (hiperactividad) en los niños.

Las formas en que afecta son dos:
– Una es el hecho de que la tartrazina despierta una reacción pseudo-alérgica en el organismo con la consecuente liberación de histamina. La histamina es un compuesto que está presente en todas las células del organismo. En una situación normal, es liberada como respuesta del sistema inmunológico ante inflamaciones o alergias.
Cuando la tartrazina llega al torrente sanguíneo, produce una liberación de histamina sin llegar a activar el sistema inmunológico, con lo cual, los síntomas de la alergia, como dilatación de capilares, rinitis, tensión sanguínea baja, picazón, etc. no existen. Sin embargo, sí se presentan evidentes cambios de ánimo, ansiedad o irritabilidad en niños.
– La otra manera cómo afecta es que al mismo tiempo de ser un agente liberador de histamina, la tartrazina altera los espacios sinápticos entre las neuronas del cerebro. Esta alteración provoca falta de concentración, cefalea, somnolencia e hiperactividad.
Piense en todo la próxima vez que vaya a hacer una paella. Vale la pena elegir el delicioso sabor del azafrán y evitar los alimentos que contengan este colorante alimentario ‘autorizado’, porque es autorizado para “ese” alimento y no par ala suma de todos los alimentos que lo contiene.

Fuente: http://www.lineaysalud.com/nutricion/alimentos/tartrazina-o-azafran