Una de las preocupaciones de los padres que sufren alergia alimentaria es saber si sus hijos pueden heredar esa dolencia.
Recordamos que la alergia en alimentos se produce en mayor número en los niños que en los adultos y en concreto durante el primer año de vida. Los estudios sitúan entorno a un 40% los menores que no consiguen superar sus alergias
y lo siguen siendo durante su vida adulta. Incluso existen casos en los
que algunos alimentos producen alergia por contacto o simplemente por
el olor, sin llegar a ingerirlo.
Además, es bastante común entre los alérgicos la “reactividad cruzada”.
Así por ejemplo las personas que sufren reacción a un polen concreto
son vulnerables también a sus frutas o les pasa con un grupo completo de
alimentos como por ejemplo un grupo de pescados.
Pero ¿se heredan las alergias? Las alergias en sí no se heredan, pero sí puede pasar de padres a hijos la predisposición
a tener problemas derivados de las alergias. Que uno o los dos
progenitores tengan algún tipo de alergia no significa que
obligatoriamente los hijos vayan a heredar esa predisposición. Sin
embargo, el porcentaje de los hijos de padres alérgicos padezcan esta
enfermedad a lo larga de su vida.
Pero además de la herencia genética existe otro factor como es la exposición. Si una persona se expone a alguna sustancia en cantidades superiores a lo normal, durante un período largo, puede llegar a sufrir alergia, aunque por herencia no estuviera predispuesto.
Alergia alimentaria: precauciones en el comedor escolar
Un tercio de las reacciones anafilácticas comienza en el colegio
Los factores de riesgo de las alergias alimentarias se multiplican en el colegio, según algunos expertos.
Un tercio de las reacciones alérgicas que se
producen en los niños tras la ingesta de determinados alimentos se daría
por primera vez en la escuela. Así lo afirma Paloma Ibáñez, presidenta
del Comité de Alergia Infantil de la Sociedad Española de Alergología e
Inmunología Clínica (Seaic). Como señala la experta, esto se debe a que
“es un entorno donde pasan muchas horas y donde los factores de riesgo se multiplican: en los comedores, compartiendo alimentos con los compañeros o en cumpleaños, etcétera”.
A lo largo de la última década, el número de personas que sufre algún tipo de alergia alimentaria
se ha multiplicado. Según la Seaic, las cifras de afectados han pasado
de rondar el 2 o el 3 por ciento en 1992 a situarse en torno al 7 por
ciento en 2005. El mayor incremento se ha observado en niños y adolescentes.
Por esta razón, la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica ha
elaborado un documento sobre estándares mínimos internacionales para la
alergia infantil en la escuela, con el fin de homogeneizar los
requisitos mínimos para la seguridad de los niños escolarizados que
sufren alergia en todo el mundo. En España, el Documento de consenso sobre recomendaciones para la escolarización segura del alumnado alérgico a alimentos y/o látex, pretende
orientar sobre la forma de actuar ante una emergencia sanitaria en el
centro educativo. Estas son las consideraciones que deben tenerse en
cuenta para prevenir reacciones alérgicas en los comedores escolares:
Formación del personal: El personal encargado de
la atención y cuidado del alumnado en los comedores escolares debe tener
una formación específica, de manera que pueda detectar y prevenir
posibles problemas de salud, inmediatos u a largo plazo, relacionados
con la nutrición.
Menús especiales: Los escolares con intolerancias o
alergias alimentarias diagnosticadas por especialistas deben poder
optar a un menú especial adaptado a sus necesidades, siempre y cuando
“las condiciones de organización e instalaciones lo permitan”. En el
supuesto de que no existan las garantías necesarias para la elaboración
de los menús especiales, o el coste adicional de dichas elaboraciones
resulte inasumible, el centro debe facilitar los medios de refrigeración
y calentamiento adecuados para que los niños puedan conservar y
consumir el menú especial proporcionado por la familia. En estos casos,
siempre y cuando no exista el derecho a comedor gratuito, la familia
asumirá la parte proporcional de los costes que corresponda por el
servicio de atención y cuidado del alumnado realizado por el personal de
comedor.
Guantes de látex: los cocineros y manipuladores de
alimentos del centro educativo deben evitar el uso de guantes de látex
con el fin de impedir la transferencia de proteínas de látex a los
alimentos, que pueden ser la causa de reacciones anafilácticas en niños
sensibilizados.
La Seaic reclama mayor formación e información en las
escuelas ante los casos de alergia grave. Según Ibañez, "con prevención y
tratamiento de urgencia se podrían evitar situaciones en las que la vida del niño puede correr peligro.
En publicaciones recientes se ha confirmado un aumento considerable de
casos de anafilaxia por alimentos en los niños de 4 a 9 años. Además,
las reacciones graves por alergia a alimentos se potencian en niños que
sufren asma y pueden llegar a presentar una reacción de anafilaxia más fácilmente", alerta.
Dada su gravedad, es crucial reconocer los síntomas de la
anafilaxia "y no demorar inútilmente el tratamiento con los dispositivos
de adrenalina autoinyectable, ya que puede marcar la
diferencia entre una reacción controlada y una reacción grave con riesgo
de muerte. Posteriormente, es esencial que el alergólogo realice un
diagnóstico enfocado al origen de la reacción y educar al paciente, a
sus familiares y a los profesores sobre cómo evitar la causa
desencadenante, cómo reconocer la reacción alérgica y cómo actuar ante
posibles nuevos episodios", destaca la experta.
Como sabeis busco mucho en Internet para buscar cosas interesantes por ello, entre otras, estoy suscrita a Unilever, que me acaban de comunicar que Mayo es el mes SIN GLUTEN y envían a unos cupones descuento para imprimir como hacen regularmente. Espero que os sirvan que esta muy caro ser celiaco.